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BRIGADA INTERNACIONALISTA DE TRABAJO VOLUNTARIO

"GIOVANNI ARDIZZONE"

Ciudad de La Habana, 11 de Septiembre de 1995

"AÑO DEL CENTENARIO DE LA MUERTE DE JOSE MARTI"

La II Brigada Internacionalista de Trabajo Voluntario "Giovanni Ardizzone" que está trabajando en el mantenimiento del Policlínico "26 de Julio" del municipio Playa, en la Ciudad de La Habana, conociendo que la riqueza de los llamados países industrializados es resultado del más grande y científico sistema de opresión y de explotación de dos tercios de la humanidad; que en los paises capitalistas definidos como democráticos las decisiones pertenecen a muchos sólo formalmente, pero en realidad son de pocos; que la guerra económica que se precipita sobre nuestras cabezas es despiadada; que el sistema económico y político en el que vivimos es el responsable de crímines contra la humanidad que hasta ahora nadie se había responsabilizado con ellos en cantidades tan altas y difundidas; que el rescate sólo puede tener lugar a través de la solidaridad fraterna entre todos los pueblos en la construcción del socialismo: declara con orgullo el apoyo al pueblo cubano, a sus legítimos representantes, a la Revolución.

Desea que el trabajo que estamos realizando y las cosas materiales que hemos traido se acepten como un gesto internacionalista y simbólico de restitución de una gota de las riquezas que los paises imperialistas robaron y siguen robando a los paises del llamado Tercer Mundo y sólo por este continuo saqueo una parte del mundo capitalista puede vivir en el más desenfrenado consumismo.

A partir de esta firme convicción se plantea para nosotros la necesidad, el deber inalienable, de expresar nuestra solidaridad con todos los pueblos víctimas de la opresión imperialista, pero entre todos ellos y ante todo, nuestro mayor esfuerzo, por reconocimiento, por deuda, se lo debemos al revolucionario pueblo cubano, maestro de internacionalismo, al cual todos le reconocemos el mérito, con su determinación, de mantener abierta la esperanza de libertad y de dignidad para todos los pueblos.

La Brigada Internacionalista de Trabajo Voluntario "Giovanni Ardizzone" considera un deber enviar esta

CARTA ABIERTA A LAS GRANDES POTENCIAS CAPITALISTAS DEL MUNDO

CONTRA EL CRIMINAL BLOQUEO A CUBA

¡Señores amos del mundo!

Están consumando con la lentitud increiblemente sádica de una tortura al estilo de la inquisision el estrangulamiento de Cuba en nombre de los derechos humanos y de la democracia de la misma forma que los inquisidores torturaban a sus víctimas en nombre de Dios y para salvar las almas.

¡Están asfixiando once millones de seres humanos en nombre de la vida y de la libertad!. ¡Es una afirmación en la cual sólo ustedes pueden creer, o mejor aún, que simulan creer!

La verdad es muy sencilla y ninguno de ustedes está en condiciones de refutarla: están asfixiando a Cuba sólo porque no es compatible con el libre mercado, que es un crimen económico y político. ¡O bien, porque no es "USA-compatible"!

El primer rasgo característico del mercado libre para hacer economía y política, esencialmente criminal, es no tolerar lo que es diferente: por lo tanto lo diferente es un enemigo intolerable, que no les permite propagar sus tentáculos parasitarios. Las potencias capitalistas lucharon contra el nazi-fascismo SOLO porque estaban amenazadas: fueron amigos de la España de Franco, del Portugal de Salazar y de las peores dictaduras en America Latina y en otros lugares, usadas desde el punto de vista imperialista. La democracia no tiene nada que ver en este caso. ¡Y mucho menos los derechos humanos! En realidad, no se puede hablar de respeto de los derechos humanos donde incluso el derecho a la vida es una mercancia, quizás del mercado negro, donde los desempleados involuntarios y los pobres sin culpa se cuentan por decenas de millones y cada uno de ellos es, a la luz de las posibilidades científicas actuales, un crímen de Estado. Y mientras tanto sólo hablamos del pan cotidiano.

Si aumetan las dificultades de Cuba, la culpa es sólo de ustedes que le impiden tener relaciones de intercambio en el mundo no hay que acusar al socialismo sino a la violencia que ejercen sobre este, al igual que en el caso de un crimen como el bloqueo, injusto y antihistórico, el responsable no puede ser la víctima, sino su autor.

Cuba ha pedido y pide solamente poder vivir, poder experimentar pacíficamente ese Estado social que es la única ancla para salvarse de la criminalidad económica y la "criminocracia" política en la que está inmersa inevitablemente el mercado libre. No se trata de plantear que en Cuba todo se haga de la mejor forma, y creemos que nadie pretendería hacerlo. Los errores son la parte fisiológica de cualquier experiencia. Pero basta con ser hombres para comprender que se trata de respetar el derecho a experimentar una economía científica y resolutiva, alternativa de una economía tradicional, empírica , generadora de criminalidad que ya no es compatible con el arma de doble filo del creciente potencial tecnológico, alternativa, repetimos, para una economía que se ha vuelto suicida.

Con el derrumbe del experimento soviético, provocado lentamente con una guerra fría forzada, hecha de amenazas y mentiras (¡como la sombrilla espacial!) creen que finalmente han logrado que triunfe el capitalismo, pero sólo gente totalmente ignorante en las ciencias sociales y/o totalmente ebria de privilegios parasitarios (¡la riqueza voluptuosa sigue siendo un hurto social!), puede pensar así.

EL libre mercado, luego de haber cumplido con su útil función de "adolescencia historica", está sencillamente cavando una fosa común (y no la tan mencionada casa común!!!) que acabará tragándose todo y a todos...

En estas palabras no hay sombra de pretensión profetica sino sólo la constatación de un proceso autodestructivo que para leerlo basta con no negarse a verlo. El libre mercado, en el estado actual de las cosas es la traducción humana de la lucha de la jungla y algo más: en realidad, mientras en la jungla la destrucción es casi siempre entre especies diferentes, en la sociedad del libre mercado la destrucción es exclusivamente en el seno de la misma y además involucra a toda la esfera de la naturaleza.

La economía del libre mercado no surge para resolver en términos de socialidad y de universalidad ningún problema (por ejemplo trabajo y pan para todos) y en efecto no resuelve ninguno, al contrario genera todo tipo de injusticia, de desigualdad entre las personas y de miseria. Cuando hablan de solución, por ejemplo del problema del desempleo, están mientiendo a conciencia: ustedes no hacen más que exaltar hipócritamente los posibles efectos colaterales de los objetivos esenciales de los mecanismos del libre mercado. Los objetivos esenciales son los de la ganancia privada (acumulación ilimitada de bienes parasitarios) de los empresarios; entre los efectos colaterales está, por supuesto, la compra de mercancia-trabajo, sin lo cual las ganancias serían imposibles. Y para multiplicar al máximo los efectos primarios, han inventado el consumismo, es decir, la lógica-costumbre del consumo por el consumo, o bien encaminados unicamente a la obtención de ganancias para los amos recurren a la violencia psicologica (¿por que no delictiva?) que llaman eufemísticamente publicidad (omitiendo el atributo especificativo "consumistica"). Una economía obligada a consumir ilimitadamente para subsistir, no se puede llamar, por supuesto, libre y científica. Pero la única ciencia que les interesa es la ciencia de la ganancia privada.

A través del libre mercado crean consumos inútiles, nocivos, autodestructivos, antiecológicos y generadores de criminalidad, por consiguiente el descontento, la infelicidad y la neurosis, la conflictualidad, la negacion del hombre... En efecto, lo que ustedes llaman mafia (o con otras denominaciones de asociaciones que han desaparecido o que se han transformado), no son más que formas paralegales de libre mercado, la otra cara del libre mercado en las variantes étnicas.

Todo esto es obvio y se puede verificar: los puntos muertos de llegada del libre mercado se pueden intuir y percibir: son, en pocas palabras, la saturación de la conflictualidad criminal, el agotamiento ecológico, y la falta de operatividad pública y social (Estado y colectividad), la imposibilidad de vivir en la tierra, el fin de la civilización...

¡Y es en nombre de este infierno que pretenden asfixiar a Cuba, culpable de haber demostrado a las potencias capitalistas que es posible dar a todos los ciudadanos de un Estado moderno un trabajo y un poder adquisitivo suficiente con la condición de que el mundo circundante no impida el intercambio vital con el resto del planeta, como están haciendo ustedes, quizás en nombre del amor cristiano y de Dios!

Están tan lastimosamente afectados de analfabetismo moral, además del sociológico, que no se percatan que sólo están asfixiando su propia humanidad , poniendo en peligro incluso el futuro de sus hijos que no podrán vivir como corresponde a los hombres de nuestro tiempo.

Sólo en Rusia, ex Unión Soviética, existen actualmente más de 10 millones de desempleados en una población donde más de la mitad se encuentra en la pobreza y donde existe una delincuencia cada vez más amplia y asfixiante. Están ansiosos de ver en Cuba los mismos desastres de la "civilización occidental", o mejor aún, del "mundo libre", entre los que podemos mencionar los sin techo de New York, los niños de la calle de Brasil, el neonazismo de Alemania "libre" (!) y los muertos de hambre del Tercer Mundo, ilimitada periferia del "paraiso capitalista". ¿Esta es la democracia y la defensa de los derechos humanos de ustedes? Es un hecho que donde prima la injusticia, el desorden, la necesidad y los crímines, el vampirismo-canibalismo capitalista legal y/o paralegal, encuentra el terreno propicio para sus negocios.

El neo-libre mercado pasará a la historia como la mayor inversión tecnológica de la barbarie y las generaciones futuras (si es que existen) sólo les restará maldecirlos. Nosotros sólo les preguntamos si a los autores de semejantes infamias, en conversación con su escualidez moral, les queda al menos en ocasiones, la capacidad de avergonzarse de sí mismos.