Los estorbosos de siempre

ITALIA

No podemos ser imparciales sin ser cómplices



Al pueblo de México

El gobierno del presidente Zedillo decidió que nunca más podríamos regresar a México. Así, de hecho admitió frente a la comunidad internacional que la actividad de observación de los derechos humanos en México está bajo el control de las autoridades gubernamentales y por ellas está limitada y condicionada. Los observadores o son amenazados y dispuestos para ver solamente aquello que al gobierno les gusta que vean o si no, son unos criminales terroristas o simplemente amigos y simpatizantes del EZLN. Bien. Por fuerte que sea el dolor que sentimos al saber que nunca más podríamos regresar a este país que tanto amamos, estamos satisfechos que haya caído la máscara. Ahora ya nadie podrá seguir afirmando que en México existe el derecho al libre tránsito, ya que a un observador le quedan menos derechos y garantías que a un simple turista, a quien ningún gobierno del mundo les pediría visitar algunas localidades en lugar que otras.

En los diez días que estuvimos en el país conocimos las dos caras del México moderno. La cara de las comunidades indígenas en fiesta listas a recibirnos con generosidad y hospitalidad, y la cara de los retenes militares donde respiramos el clima de un país en guerra. La cara de aquella parte de la sociedad civil que nos ayudó en nuestra labor, la cara de aquellos que nos agredieron, amenazaron e insultaron viendo en nosotros un peligro, unos metiches, una molesta observación de aquello que no se quiere que el mundo sepa. Aquellos que nos han insultados tal vez sienten pena por el estado en el cual viven las comunidades indigenas o tal vez quieren simplemente seguir actuando impunes, organizando los grupos paramilitares, amenazando y matando sin ser molestados.

La guerra sucia no quiere ni ojos ni oídos; debe golpear sin ruidos, debe sembrar muertes en pequeñas dosis y así evitar el involucramiento de la comunidad internacional. Hemos encontrado en nuestro camino una prensa libre e independiente dispuesta a escucharnos y a tomar en cuenta nuestras razones, y también hemos encontrado una prensa arrodillada frente al poder, que nos ha entrevistado, fotografiado, grabado, filmado en decenas de ocasiones sin jamás reportar nuestro punto de vista. Estábamos preparados a enfrentar todo eso. Salimos desde Italia para observar, para comprender, y también para llevar nuestra solidaridad. En ese mundo no podemos ser imparciales sin ser cómplices.

Nosotros, sociedad civil italiana, gentes de distintas profesiones y sectores sociales, escogimos desde hace tiempo estar al lado de quienes sufren, de quienes no tienen derechos ni voz. Creemos firmemente en la solidaridad entre los pueblos, en la necesidad común de librarnos de la jaula neoliberal que nos oprime, en el idioma común y simple de la gente sin poder, sin derechos y, sin embargo, con la dignidad de seres humanos. Estábamos preparados a las dos caras de México y las enfrentamos con serenidad. Fuimos hasta Taniperlas - Municipio Autónomo Flores Magón, porqué era nuestro deber de hombres y mujeres ir allá donde se nos señalaban violaciones perpetradas en contra de 140 de nuestras hermanas. Sentimos no haber podido viajar hasta Amparo Aguatinta - Municipio Autónomo Tierra y Libertad. Otros seguirán nuestra labor. Nuestro viaje, estamos seguros, impulsará una nueva y gran ola de ayudas y de solidaridad hacia las comunidades indígenas no sólo de Chiapas. Servirá de impulso a un gran movimiento internacional para que se respeten los acuerdos de San Andrés.

Nosotros no regresaremos nunca más a ese México hermano, oprimido, hermoso, sangriento y violado. Desde Europa seguiremos la lucha para que las sombras de la noche pasen lo más pronto posible, y cuando vislumbremos las luces del amanecer volveremos a apretarnos en un abrazo que no conoce fronteras, ni visas, ni expulsiones.

Hasta pronto México.

LA DELEGACION ITALIANA

"UN PUENTE EN VUELO PARA CHIAPAS"



TIEMPO #73
Que informa y orienta
Del 1 al 7 de junio 1998

TIEMPO #73
Que informa y orienta
Del 1 al 7 de junio 1998











Cesena, Italia, Pianeta Terra
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