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| | | Relatoría de la matanza de Chavajebal
"Dile a tu Raza que hay orden de partirles la madre..."
Elio Enríquez
"A las siete horas cientos de policías apoyados por el ejército federal, trataron de entrar a la comunidad disparando gases lacri-mógenos; supuestamente para ejecutar varias órdenes de aprehensión pendientes por diversos delitos."
En cuanto comenzó a dispersarse el gas sonaron la primeras ráfagas y los policías, que iban al frente, respondieron y se replegaron. Simultáneamente varias mujeres con sus hijos corrían despavoridas hacia algunos edificios menos inseguros en el centro del poblado, ubicado a unos 200 metros de donde empezó la balacera, o se perdían entre el monte.
El trayecto de terracería había sudo tranquilo y sin malos presagios, aunque uno de los funcionarios que participó en el "operativo" había adelantado dos ho-ras antes: "Lo bueno va a estar en Chavajebal". Y en efecto, apenas habían pasado 15 minutos de la llegada cuando se reportaba herido el policía estatal Juan Manuel Jiménez de La Cruz y poco después se anunciaba la llegada de su compañero Rubén López Magnate.
"Pártanles la madre, resonó el grito de uno de los policías, cuando nuevas ráfagas pasaron sobre sus cabezas y las de los periodistas que estaban pecho a tierra.
Un nuevo y desesperado grito contradijo la orden anterior: "Ubíquense, párense, no contesten al fuego". Nadie escuchó.
Los soldados federales se habían quedado a unos 200 metros atrás, y los agentes judiciales que repelían el fuego estaban histéricos y furiosos por que no llegaban a apoyarlos.
Por la radio de banda civil de una de las camionetas de seguridad publica, se escuchó la voz de un agente estatal, que así respondía a la negativa de los federales: "Cómo eres de pendejo; van a venir hasta que nos maten".
"Díganle al Ejército que entre por allá, arriba del cerro", ordenó un policía, y en el aparato del vehículo se escuchó la voz de otro de sus compañeros: "No entran esos pendejos, el Ejército no quiere hacer frente".
El tiroteo no paraba y los soldados no se movían de sus posiciones. "No que muy chingones y ahora que está lo bueno no quieren venir", se quejaba un efectivo estatal, quien informó a uno de sus superiores: "No quieren avanzar, ya se replegaron".
Sin embargo, minutos después el gene-ral Isaac Jiménez García, Comandante de la 31 Zona Militar, y quien viajaba en un vehículo artillado Hummer, dio la orden y comenzaron a avanzar por el cerro, mientras los agentes estatales enfilaban hacia el centro del poblado no sin dificultades.
"Dile a tu raza que hay orden de partirles la madre", se escuchó nuevamente por el radio una voz no identificada. "No se preocupen, ahorita vamos a controlar esto", secundó alguien.
"No vayan a disparar que estoy frente a la iglesia, porque parece que allí están pertrechados", se oyó la voz de un mando policíaco, quien, poco después, informaba que no había nadie en el templo.
Eran casi las nueve de la mañana y los policías y los soldados estaban en el centro de Chavajebal -comunidad tzotzil de mayoría zapatista y a la cual se llega a una terracería distante a una hora de El Bosque- pero para ese momento ya había otro agente herido: Ramiro López Domínguez, y poco después se reportó un soldado lesionado."
Simultáneamente, los policías aparecieron con varios detenidos que ante los reporteros negaron haber disparado y no portaban el uniforme rebelde, ni siquiera las botas. Es más, algunos llevaban credenciales del Partido Revolucionario Institucional (PRI) para identificarse. Dos de ellos sangraban por los golpes que les dieron los policías al detenerlos e incluso les seguían pegando.
Junto con los detenidos había pertrechos incautados: 29 bombas molotov, seis rifles calibre .22, una escopeta de chispa, tres pistolas, cartuchos útiles, un par de pasamontañas y una bandera rojinegra con una estrella y la leyenda "EZLN, libertad, democracia, justicia y paz".
Para festejar su triunfo, los policías se dirigieron a las tiendas de la comunidad, abriendo las puertas y robando refrescos, galletas, agua, dinero en efectivo y otros artículos, como lo hacen en cada "operativo". La ropa, los documentos, maíz, frijol y demás productos alimenticios quedaron regados. En la casa ejidal, mas de 20 mujeres, que dijeron ser del PRI, permanecían encerradas con sus hijos, sin comer y sin poder salir.
Aparentemente la situación estaba controlada, pero de pronto de los cerros se oyeron nuevas ráfagas. Dos helicópteros se aproximaron para reconocer el terreno, luego de lo cual el Ejército lanzó potentes proyectiles hacia el cerro donde se presumía estaban los agresores."¡Por fin se puso bueno!", exclamó un soldado que confesó haberse aburrido en los seis meses anteriores.
El instituto armado incluso trasladó a esta comunidad lanza-cohetes y armas de alto poder para combatir a los presuntos simpatizantes zapatistas, que huyeron y aparentemente estaban refugiados en cuevas de los cerros con sus familiares.
Antes de las 11 horas vino la orden de "peinar" la zona y el helicóptero de la Procuraduría General de la República (PGR) nuevamente sobrevoló cerca del cerro; pero un impacto de bala calibre AK-47 o R-15 le averió el fuselaje y el tanque de combustible, además de herir en la pierna al policía Nicolás Méndez Cruz, por lo cual de inmediato se aterrizó.
El "Colibrí" matrícula XC-BGC azul y blanco fue reparado de inmediato para trasladar al herido a Tuxtla Gutiérrez.
¿Quién empezó la balacera?
Según Eduardo Montoya Liévano, subprocurador operativo de Chiapas, la policía y el ejército mexicano "fueron agredidos de manera cobarde cuando trataron de entrar a la comunidad", pero no dio más detalles
-¿Ya tienen identificado el grupo que disparó?
- En este momento todavía no, pero ése es nuestro objetivo.
-¿No sabe entonces que si son elementos o simpatizantes del EZLN los agresores?.
-Prefiero que sea en su oportunidad la Procuraduría de Justicia la que haga la declaración en este sentido.
La versión de las mujeres que estaban refugiadas en las casa ejidal, es otra: "Lo que pasó es que vinieron disparando y nos llegaron a buscar a nuestras casas, nos decían que nos acostáramos, que nos paráramos y nos revisaban, nos empujaban para que saliéramos".
- ¿Quién empezó a disparar?
- Los ejércitos, fueron ellos los que dispararon y echaron gas.
Aterrorizadas, las indígenas tzotziles manifestaron que "los ejércitos ya querían matar a las compañeras y preguntaban dónde están las armas y nosotras no tenemos na-da". Narraron que vieron cómo varios hombres fueron golpeados por la policía.
Al medio día todavía se escuchaban disparos esporádicos, pero más tarde el Ejército Mexicano y la policía judicial federal y estatal daban por terminado el "operativo".
En la comunidad, todo era desolación, las puertas de algunas casas estaban abiertas y sus dueños huían.
"Esta gente no necesita andar en esto, tiene luz, agua, casa ejidal y hasta un centro de salud, ¿que más quieren?, platicaba uno de los policías con su compañero mientras consumían refrescos y galletas robadas de la tienda comunitaria."
| | | | TIEMPO
Que informa y orienta
Del 3 al 9 de julio 1998
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