Agresiones al Archivo Histórico DiocesanoPor enésima vez, manos y mentes criminales han intentado violar las cerraduras del Archivo Histórico Diocesano para allanarlo y sin duda consumar fines perversos. Los enanos de cerebro piensan que destruyendo la historia podrán obtener beneficios. Es posible que los millones de documentos que la Iglesia guardó durante los últimos 500 años, representen para los asaltantes un goce interno al poseerlos o destruirlos. Por eso creemos que, son criminales los que quieren borrar el pasado dejándonos a los ciudadanos sin ese valioso patrimonio y sin memoria. El Archivo Histórico Diocesano está al servicio de la comunidad; diariamente es visitado por investigadores nacionales y extranjeros. Existen horarios en los que se puede asistir para conocer los maravillosos documentos. Ahí están los antecesores de todos los habitantes de la ciudad. Si alguien desconoce su Arbol Ge-nealógico, ahí encontrará su propia historia. Además de la historia del Estado de Chiapas, México y Guatemala, se puede conocer un panorama increíble desde el siglo 16. Es por eso que, las manos criminales que intentan destruirlo saben que si lo logran, destruirán con ésto nuestras raíces. Nosotros creemos que, sólo los bastardos son capaces de destruir su propia historia. Ninguno que realmente ame a la ciudad, a su vida y se considere autén-ticamente coleto sería capaz de intentarlo siquiera. El Archivo está bajo custodia de la Dió-cesis de San Cristóbal, con la dirección de la Profesora Angélica Inda y como a-sesor don Andrés Aubry, personas que han dedicado más de 20 años de su vida en la clasificación y ordenación de documentos, libros, pinturas y objetos que guarda el archivo. En enero de 1994, comenzaron las intimidaciones por presuntos agentes de gobernación que pretendían decomisar las computadoras del archivo; hubieron amenazas de encarcelamiento, de muerte, allanamientos, e insultos, a través de anónimos, por lo cual se inició la Averiguación Previa AL40/72/707/994 que nunca prosperó. Estas agresiones fueron del conocimiento de las instituciones de gobernación, así como de la Secretaría de la Defensa Nacional y de la Procuraduría de Justicia del Estado, llegándose a varias gestiones ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos, por las agresiones al personal que labora en el Archivo, sin que hubiera habido ninguna respuesta, aún cuando miles de investigadores y archivistas nacionales e internacionales pidieron se llevaran a cabo las investigaciones pertinentes. Así, transcurrieron los meses de enero a julio de 1994, luego hubo un receso por las elecciones y nuevamente en febrero de 1995, al igual que las agresiones a la ONGs, grupos y organizaciones sociales, el Archivo estuvo nuevamente en peligro. En 1998, todo se está repitiendo igual como ocurrió en 1994. Como si el tiempo retrocediera. Este Archivo está registrado en el Archivo General de la Nación y forma parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad. Entonces, esos señores y señoras que promueven el turismo, que aunque no sean originarios de esta ciudad, comen y viven de ella, deben preocuparse no solamente de construir hoteles, cobrar buenas tarifas y buscar apoyos gubernamentales para que no se descapitalicen; si quieren que sus próximas generaciones conozcan algo de la ciudad, aunque sea por medio de los documentos históricos; deben proteger este precioso acervo. Insistimos que los criminales no son delincuentes comunes; son gente bien identificada, que goza de la impunidad que le da el poder.
| TIEMPO Que informa y orienta Del 16 al 22 de julio 1998 |
| TIEMPO #77 Que informa y orienta Del 16 al 22 de julio 1998 |
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