En la RealidadTorneo de discapacitadosLos indígenas, como nosotros, son discriminados por la sociedad.
La Realidad, Municipio Autónomo San Pedro Michoacán; Chiapas. 12 de julio. Una cancha de tierra rodeada de casuchas de madera pintadas con la efigie del Subcomandante Marcos y el legendario Emiliano Zapata, fueron el escenario de un encuentro denominado Jornada Deportiva por la Paz en Chiapas y protagonizado por minusválidos e indígenas simpatizantes del EZLN. Los tojolabales de esta comunidad atestiguaron sorprendidos el partido de bas-quetbol sobre sillas de ruedas que realizó un grupo de 30 minusválidos de México, DF y de Chiapas -3 de ellos de la selección nacional- que viajaron hasta esta región de la selva Lacandona, distante 270 kilómetros al sureste de Tuxtla Gutiérrez. En medio del constante sobrevuelo de aviones militares, los minusválidos de la Universidad Nacional Autónoma de México y de la Universidad de Chiapas jugaron sobre el irregular piso de tierra lo que dificultaba aún más su esfuerzo. A su al-rededor, niños, mujeres y jóvenes indígenas aplaudían y festejaban los tantos de cada equipo. Era la primera vez que mu-chos de ellos veían estas sillas para dis-capacitados. "¿Por qué están así tuncos?", preguntaba desconfiada Elsi, de 10 años. Luego su recelo se volvió admiración al ver la agilidad y fortaleza física de los jugadores. Fue un encuentro de marginados de la sociedad: discapacitados e indígenas: "Son compañeros de la resistencia", dijo el representante indígena. José Luis Muñoz Andrade, 28 años, presidente de la Asociación de Deportes sobre sillas de ruedas de la UNAM, explicó: "Nos identificamos con los indígenas porque ellos, como nosotros, son discriminados por la sociedad". "Venimos a la selva para exigir la paz en Chiapas, para denunciar la guerra de baja intensidad contra las comunidades indígenas. Estamos aquí para decirles a los zapatistas que no están solos, venimos a apoyar su lucha y a exigir al gobierno que cumpla los acuerdos de San Andrés que firmó", señaló Muñoz Andra-de, licenciado en economía, ante los cientos de pobladores. "La guerra provoca discapacidad en mucha gente", afirmó el líder de los minusválidos. "Esto puede suceder en esta zona y quizás sea un problema futuro en las comunidades indígenas. Venimos a demostrar que una persona con discapacidad puede hacer muchas cosas". Dirigiéndose al público reunido, subrayó: "En este momento hay aquí una presión fuerte del ejército y amenazas de las bandas paramilitares". Los 30 minusválidos regalaron 5 balones de basquetbol a la comunidad, además de unos pocos víveres y ropa. Esteban Martínez, uno de los organizadores de la justa deportiva, agregó: "No queremos un Estado de Derecho de la fuerza que se imponga a las comunidades con policías y soldados; sino un estado de derecho social, que garantice el derecho a la educación, a la salud, a la alimentación, a la vivienda, al trabajo..." Martínez, quien trabaja en la vi-cecoordinación de Política Social del Congreso de la Unión, afirmó: "Ha sido un esfuerzo físico grande venir aquí, pero tene-mos mucho gusto todos los compa-ñeros. No pudimos traer mucha ayuda, pero venimos a fortalecer el sentimiento de unidad con los indígenas porque compartimos la lucha por el respeto a nuestros derechos". | TIEMPO Que informa y orienta Del 16 al 22 de julio 1998 |
| TIEMPO #77 Que informa y orienta Del 16 al 22 de julio 1998 |
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