Editorial

Salvemos al país

El país que con emoción le atribuimos al Emperador Cuauhtemoc y cuya paternidad autónoma gratifica la memoria del cura Miguel Hidalgo y Costilla, está pasando por su peor ciclo.

Los políticos que encontraron la mesa puesta, marginaron tradiciones e historia durante el siglo XX. La inversión de patria, vidas y esperanzas de los revolucionarios de 1910, degeneró en emporios comerciales de grupos particulares que esgrimiendo logotipos patrioteros, despreciaron leyendas y esencias de pueblos sempiternos y los globali-zaron en fábricas de billetes que llenan cuentas bancarias y estómagos; pero que no satisfacen conciencias, corazones y pensamientos, ni garantizan trascendencias.

El grupo que se a arrogó la herencia de 1910, en su ambición por conservar lo finito, le impidió al pueblo mexicano la participación en los asuntos de gobierno y, sólo utilizó la actividad electorera que le convino para fertilizar la demagogia.

La práctica mezquina tuvo su ciclo breve, no fue más allá de 80 años. Se puede engañar al hombre por un tiempo; pero no todo el tiempo. El pueblo comenzó a protestar en todas las formas y, los dentadores del poder fueron dadivando reformas legislativas inocuas al sistema e inicuas para el pueblo.

Mientras el hombre no presagiaba exterminio, porciones de pueblo se acomodaron y toleraron; pero cuando la miseria se hizo crónica y amenazó con aniquilar a los grupos más desprotegidos; entonces estos dedicaron la dignidad que les quedaba para salvarse y para salvar la esencia de la Patria.

Esta realidad cruda irrumpió aquella madrugada del 1º de enero de 1994 en Chiapas. El país mostraba calma; el pueblo dormitaba por la publicidad administrada desde el gobierno; los "poderosos" festinaban el "éxito" neoliberal y se asignaban lucrativos dividendos desde todos los cargos y empleos que podían usurpar.

Quienes sostienen y apoyan el gobierno, tienen que cuidar los fosos cuyos niveles exiguos ya no garantizan la continuidad del festín. Roedores del mismo navío huyen; grupos bancarios cómplices gritan alarmados. Lo peor, del sistema de partido de estado, es que descubre que otros gobiernos "poderosos" del exterior han decidido prescindir de sus "servicios". El sistema mexicano tradicional, ya no le es útil a los prestamistas e inversionistas extranjeros; no están garantizados sus cau-dales en el mercado mexicano y, llegó el momento de practicarle la eutanasia yugulando los flujos financieros; cuestionando y persiguiendo prácticas bancarias sucias.

El Fondo Monetario Internacional y la jefa de la diplomacia norteamericana deciden relevar 32 años de gobierno del Presidente Suharto en Indonesia; no es necesario tirarlo, con limitar el flujo de otro préstamo por 43 mil millones de dólares basta, para obligarlo a renunciar. Así, las transnacionales no arriesgan su anonimato.

El "operativo" Casablanca contra los banqueros mexicanos es el aviso al sistema de partido de estado que le ha llegado su relevo. Los pocos mexicanos dignos pueden tener un respiro, desandar la historia y despertar esperanzas.

A México podremos salvarlo y enaltecerlo mientras permanezca erguida el águila sobre el nopal devorando la serpiente.



TIEMPO #73
Que informa y orienta
Del 1 al 7 de junio 1998

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Cesena, Italia, Pianeta Terra
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